
ESE NECTAR DE DIOSES.
Estaba anocheciendo cuando llamaron por tf, a su casa, la noticia le puso triste, el padre de unos amigos de São João Da Pesqueira, acababa de tener un accidente, con ese pequeño tractor que tan bien se metía entre las viñas. Había volcado y le había caído encima ocasionándole la muerte; en ese momento, el tractor no llevaba protección. Mi abuelito había estado unas cuantas veces invitado en su casa y allí había probado alguno de los vinos que ese hombre sabio elaboraba, fue una noche dura, en vela, acompañando a la familia y mientras apuraba con ellos, unas copas de Oporto de mas de treinta años, escribió esta pequeña nota que hoy he encontrado y que ahora mismo escribo.
"Cuando tomamos ese néctar de dioses, que en la tierra llamamos vino, pensamos en lo bien que acompaña en las comidas, quizás en la sobremesa. A veces pensamos en el precio, en el sabor, en la alegría que nos proporciona. Pocas veces pensamos lo que cuesta realmente llevar un vino hasta la copa.
Tanto trabajo, sin horarios, siempre cuidando a las viñas, como si fueran criaturas pequeñas. Mimándolas, haga frío o calor, las horas que sean necesarias. Ojeando siempre el cielo, para ver mas allá de las nubes, si el tiempo es favorable para las cepas .
Que no pasen sed, que no se ahoguen, que no tengan malas hierbas, que hay que podarlas, que hay que ararlas, que hay ....tantas cosas y tantas veces, que uno no sabe si es dueño de un viñedo o su esclavo.
Toda la vida entregada, hasta el final, dejándolas para siempre, en un momento, en que las viñas, reverdecen y enseñan esas hojas y esos racimos, que otros ojos verán madurar y otras manos recogerán y llevaran a la bodega.
Cuando tomamos una copa de vino, nos volvemos mas sabios, pero no conocemos toda la historia del vino que bebemos, ni la entrega de esos hombres y mujeres, que hacen posible ese milagro anual ….. cuando llega la vendimia".
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