viernes, 24 de junio de 2016

CUENTOS DE ABISHINKY 2 El Brujo








El Brujo


...Don Filantropino, después de dar un paseo por el pueblo, decidió que iba a dejar de ser el brujo malo del lugar.
Cuando el pasaba, los vecinos se apartaban prudentemente y muy pocos y solo por necesidad le frecuentaban y eso después de todos estos años le dolía, el nunca había hecho mal a nadie. Bueno, un día que un burro le piso un pie, lo convirtió en conejo y se lo cenó, fue un mal día. Otra vez, que le gusto un sombrero nuevo del señor Sinón, mando a su cuervo que se lo robase y lo pinto de negro, al sombrero, que el cuervo ya estaba, poco mas o menos.
El tenia un primo mas mayor, que también era brujo, brujo blanco.
Así que desde ese mismo momento decidió ser mas simpático y pensó en buscar un ayudante de brujo negro, malo.
En ese momento, el viento de las brujas empezó a dejarse sentir.
Seguro que ya se habían enterado de la voluntad de don Filantropino de abandonar la brujería y eso al brujo le preocupaba.
Lo primero que haría mañana seria tomar un baño y hacer una visita al barbero, su barba amarillenta era sencillamente asquerosa, reconoció delante del espejo de su casa, y el propio espejo estuvo de acuerdo. En su cabeza, aunque tenia varios, llevaba siempre el mismo sombrero y nunca se lo quitaba, ni para dormir, su vecina Todolomira, decía que era por ser calvo.
….El propio duende Abishinky, se lo dijo un día debajo del Carvalho, sentado en aquella raíz que se hundía en la tierra, profundamente:
-Mejoraras un poco, porque feo eres, pero si vas limpio y sonríes, te cambiara la vida.
...y me comprare unas botas nuevas rojas en la feria, se dijo mientras se rascaba la palma de la mano.
….y después de comer me echaré una siesta, que ya estoy muy mayor y mas tarde iré al sastre y me haré un traje rojo, que ya estoy muy visto con este que llevo que da pena y otro verde musgo y una capa invisible, para que la lluvia no me encuentre y un cepillo para limpiarme los dientes y las uñas, tantas cosas, que tengo que tener cuidado para que nadie se de cuenta y se lo diga al comité de la brujería y me conviertan en político.
Fue pensar en políticos y empezó a levantarse el viento de las brujas, primero se escuchaba el ulular lejano y amenazante, al oírlo, todos los vecinos se encerraban en sus casas, pues al poco tiempo aparecían las primeras brujas, sentadas en sus enormes escobones, algunas llevaban de copiloto a sus gatos negros, otras solo la cesta de la cena, eran las que vivían mas lejos.
Todas eran muy peligrosas, si veían algún niño, o duendecillo, algún conejo o cualquier cosa que les gustase, se lo llevaban y nunca lo devolvían.
Filantropino, nunca había tenido una escoba voladora, no es que no tuviera monedas de oro suficientes para comprarla, el tenia un secreto, muy escondido: tenia vértigo.
Ya había terminado de hacer todos asuntos y de vuelta a su hogar, decidió pasar por la casa de Abishinky, solo había ido a verle dos veces, la primera para pedirle una moneda de oro y la segunda para pedirle otra, después nunca volvió, pero el duende, tenia mas monedas y también mucha paciencia.
-Tienes visita Abish, dijo su cuervo familiarmente, es don Filantropino.
-Que pase.
La puerta se abrió sin apenas ruido, dejando al brujo con el puño dispuesto a golpear en la madera, ella, la puerta, prefería así, sin golpes, cuando la daban, chirriaba quejosa.
...Con licencia, tendió su mano y el duende correspondió sorprendido.
-Vengo a devolverte las dos monedas de oro que me prestaste y si es necesario a pagar los intereses.
-No es necesario, ningún interés y tampoco que me las devuelvas. Pero me gusta que al final hayas conseguido hacerlo.
El brujo, no sabia que la bolsa de las monedas de Abishinky, siempre tenia 10 monedas de oro.
-Otra cosa, ahora que estamos en paz, necesito que me prestes 3 monedas de oro, para hacer una pócima, para que me crezca el cabello.
-Pero no tienes ahí dos monedas de oro?
-Si pero la pócima vale 5 monedas.
-Y las necesito, porque quiero mejorar mi apariencia y pedir en matrimonio a Dorita, la sobrina del boticario y a ver si me hace un descuento, para la loción del elixir para el cabello.
-Yo te haré la loción para tu cabello.
Dijo Abishinky.
-Y cuanto me costara.
-Solamente tendrás que pagar los ingredientes, que serán unas dos monedas de oro.
-Entonces por mi perfecto.
Dijo don Filantropino, mientras depositaba encima de la mesa las dos relucientes monedas, que el cuervo enseguida recogió con el pico y escondió en vete a saber que sitio.
-Cuando puedo venir a recoger el encargo.
El próximo sábado a las 9 de la mañana, en punto......

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